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| jueves 9 de septiembre de 2010 |
| El niño interior herido |
| Por Otilia M. Ortega Salazar* |
| Todos llevamos dentro a nuestro maravilloso niño interior, el que te permite emocionarte, ser espontáneo, creativo, capaz de maravillarte con los acontecimientos –a veces, irrelevantes para los demás–, el que te permite confiar, amar, jugar y tantas cosas más…Sin embargo, cuando está herido, tu pequeño niño está triste y solo.
¿Cómo olvidar esos momentos cuando de pronto te visualizas cómo fuiste herido, ridiculizado por tus padres, maestros o quizá otros niños de tu edad o más grandes que tú, tal vez por tus hermanos, familiares, que te avergonzaron o, en otras ocasiones, te rechazaron? A veces son tan abrumadores los recuerdos que prefieres distraerte porque ¿cómo sería posible olvidar eso?, ¿sanar estas dolorosas escenas?
Algunas personas reflexionan sobre papá y mamá, regularmente también ellos fueron lastimados y sólo hicieron lo que para ellos era conocido. Tal vez, a su manera, lucharon por no hacerlo contigo pero quizá no tenían las habilidades suficientes que les permitiera ser diferentes. Sea como sea, esto ya no lo puedes cambiar.
Todos los sucesos que vivenciaste se quedaron ahí en la infancia, en tu niño interior que ahora está herido y lo ocultas. No dejarlo a la vista de alguna manera está determinando tu actuar en la vida y con las personas que te relacionas. En esto no importa que posición tengas ahora, ni tampoco la edad, está presente en tu vida de adulto.
En su libro Volver a la niñez, John Bradshaw describe cómo el niño puede contaminar tu vida con arranques de ira, reacciones exageradas, problemas conyugales, adicciones, relaciones dolorosas y nocivas. El autor menciona que es importante acabar con ese dolor no resuelto: “sufrimiento que resultó del abandono, abuso en todas sus formas, descuido de las necesidades elementales y embrollos provocados por los problemas en los sistemas familiares”; explica que durante nuestro desarrollo tuvimos necesidades que no fueron satisfechas, son huecos con los que llegamos a la edad adulta, éstos nos hacen llevar un niño herido en nuestro interior, el cual si se hubiese cubierto satisfactoriamente no nos llevaría a convertirnos en niños adultos. Es decir, en vez de que accionemos como adultos maduros, muchas veces responde por nosotros ese niño herido.
Las investigaciones sobre la fisiología y química del cerebro han dado soportes científicos para explicar esto. John Bradshaw escribe en su libro: “las experiencias dolorosas realmente se graban en nuestro cerebro, de modo que éste se encuentra cada vez más preparado para reconocer como dolorosos aquellos estímulos que para otras personas pasarían inadvertidos. Esto apoya la teoría de que una vez que el núcleo del cerebro es determinado por la infancia, actúa como un filtro supersensible moldeando eventos subsecuentes. Las contaminaciones del niño herido caen en esta categoría. Cuando un adulto con un niño interior herido experimenta una situación similar a un suceso doloroso anterior, se desencadena también la reacción similar”.
Un ejemplo de esto podría ser: si cuando eras niño, tu madre te dijo que vendría más tarde por ti, a una hora y no lo hizo… toda esa angustia e incertidumbre más tarde se volvió dolor porque te sentiste rechazado e insignificante. Esta situación se reproducirá cuando alguien importante para ti te diga, vendré a tales horas y no llegue en el tiempo acordado: empezarás a experimentar angustia o incertidumbre y quizá te desquitarás reaccionando con enojo o frustración y sintiéndote como cuando eras niño; probablemente la persona no entenderá tu reacción porque quizá argumentará el retraso o la ausencia.
A continuación enumeraré algunas preguntas que John Bradshaw escribe en su libro como índice de sospecha, para que puedes hacer un chequeo de tu niño interior en cada etapa. El grado de maltrato está determinado por la cantidad de respuestas afirmativas, y se resumen afirmaciones en tres de las cuatro etapas (algunas preguntas y afirmaciones no están escritas como en el libro, por cuestiones de espacio).
Etapa de yo bebé Después de que lea cada pregunta, espere y permita que fluyan sus sentimientos, luego inclínese a contestar sí o no, a cada pregunta.
De los 9 a los 18 meses 1. ¿Tiene usted dificultad para saber qué es lo que quiere. Sí________ No________ 2. ¿Tiene usted miedo de explorar la situación cuando llega a un nuevo lugar? Sí_______ No________ 3. ¿Teme usted tener nuevas experiencias? Si se atreve a tenerlas, siempre espera hasta que otro ha intentado tenerla primero? Sí_______ No__________ 4. ¿Teme usted ser abandonado? Sí_______ No________ 5. En situaciones difíciles ¿desea usted que alguien le diga qué hacer? Sí_______ No_______ 6. Si alguien le hace una sugerencia, ¿siente usted que debe seguirla? Sí_____ No_______ 7. ¿Le cuesta trabajo realizar las actividades que desea? Por ejemplo cuando usted va de excursión y en una escala decide admirar un paisaje excitante, ¿le preocupa que el autobús que lo transporta se marche sin usted? Sí________ No_______ 8. ¿Se preocupa usted fácilmente? Sí_______ No________ 9. ¿Le cuesta trabajo ser espontáneo? Por ejemplo, ¿se sentiría incómodo si cantara frente a un grupo de personas solo porque está contento? Sí___ No_____
De los 18 meses a los tres años 10. ¿Tiene usted frecuentes conflictos con personas que tienen autoridad? Sí______ No_____ 11. A menudo utiliza palabras que aluden a la defecación o a la orina? ¿Su sentido del humor se basa en bromas con esos temas? Sí______ No______ 12. ¿A menudo se le acusa de ser tacaño con el dinero, el amor, con la expresión de emociones o el afecto? Sí_______ No______ 13. ¿Tiende a ser obsesivo con la limpieza? Sí______ No_______ 14. ¿Teme usted a la ira de otras personas? ¿a la de usted mismo? Sí_____ No_______ 15. ¿Se siente usted culpable cuando le dice no a alguien? Sí_____ No______ 16. ¿Evita decir que no directamente, pero a menudo se rehúsa de manera indirecta y pasiva a hacer lo que ha prometido? Sí______ No______ 17. ¿A veces enloquece y pierde el control? Sí_______ No_______ 18. ¿Con frecuencia critica usted excesivamente a otras personas? Sí______ No_______ 19. ¿Es amable con las personas después de la crítica? Sí_______ No_______ 20. ¿Cuando alcanza el éxito, tiene usted problemas para disfrutarlo? Sí________ No_______ 21. ¿Haría cualquier cosa por evitar los conflictos? Sí_______ No________
A través de reflexiones o meditaciones podemos darnos estos alimentos emocionales, son afirmaciones que necesitamos escuchar si nos han herido en esta etapa.
Etapa del preescolar De los 3 a los 6 años
1. ¿Tiene problemas para identificar sus sentimientos? Sí_______ No_______ 2. ¿Tiene problemas de comunicación con las personas cercanas: esposa (o), hijos, jefe, amigos? Sí__________ No_________ 3. ¿Trata de controlar sus sentimientos la mayor parte del tiempo? Sí_____ No_____ 4. ¿Llora usted cuando está enojado? Sí________ No_______ 5. ¿Se enfurece cuando está asustado o lastimado? Sí__________ No_________ 6. ¿Tiene problemas para expresar sus sentimientos? Sí_______ No_________ 7. ¿Cree usted ser responsable de la conducta o sentimientos de otras personas? (Por ejemplo, piensa usted que puede provocar que alguien se sienta triste o enojado? ) Sí________ No______, ¿se siente culpable por lo que le ha ocurrido a los miembros de su familia? Sí___________ No_______ 8. ¿Cree usted que portándose de cierta manera, puede cambiar a otra persona? Sí_________ No_______
Afirmaciones:
Edad escolar De los 6 a la pubertad 1. ¿A menudo se compara con otras personas y se considera inferior a ellas? Sí__________ No___________ 2. ¿Se siente usted incómodo cuando forma parte de un grupo? Sí_______ No______, ¿se siente a gusto cuando está solo? Sí_________ No_________ 3. ¿A veces le dicen que usted siempre buscan la competencia? Sí_______ No______ 4. ¿Tiene usted frecuentes conflictos con la gente con quien trabaja? Sí____ No___ 5. ¿Pospone sus asuntos con frecuencia? Sí________ No________ 6. ¿Tiene usted problemas para concluir lo que empezó? Sí________ No_________ 7. ¿Siente usted mucho miedo de cometer un error? Sí_________ No__________, ¿se siente humillado si le obligan a reconocer sus errores? Sí______ No______ 8. ¿Otras personas le causan ira y las critica a menudo? Sí_______ No_______ 9. Posee usted algunas habilidades básicas (habilidad de leer, de hablar y escribir bien gramaticalmente, habilidad para hacer cálculos matemáticos?, etc. Sí________ No__________ 10. ¿Pasa mucho tiempo analizando lo que alguien le ha dicho? Sí_______ No________ 11. ¿Constantemente se miente usted a sí mismo y a otros? Sí________ No_________ 12. ¿Se siente usted feo o inferior? Sí_______ No______. Si es así, ¿trata de ocultarlo con ropas, dinero, cosas…? Sí_______ No_______.
Afirmaciones:
Etapa de adolescencia De los 13 a los 26 1. ¿Existen conflictos con la autoridad de sus padres? Sí__________ No_________ 2. ¿Va de un empleo a otro sin encontrar el que se adecua a sus necesidades? Sí________ No_________ 3. ¿Piensa que es desleal? Sí_______ No______ 4. ¿Se siente superior porque vive con un estilo diferente y no se conforma? Sí_______ No______ 5. ¿Está usted comprometido con un grupo o una causa? Sí______ No_______ 6. ¿Alguna vez le ha dicho alguien que madure? Sí________ No_______ 7. ¿Ha dudado usted alguna vez de la religión que profeso en su juventud? Sí________ No________ 8. ¿Sigue usted incondicionalmente a algún tipo de personaje o gurú? Sí_______ No______ 9. Habla mucho acerca de las grandes cosas que va a hacer, pero realmente nunca las hace? Sí________ No_________ 10. ¿Cree usted que nadie ha pasado por las situaciones que usted ha sufrido o que nadie puede realmente entender su dolor? Sí_______ No_______
Disciplina nutriente Scott Peck define la disciplina como un conjunto de enseñanzas, sobre cómo vivir la vida de una manera más apropiada. Una disciplina ideal implica reglas que le permitan a la persona ser como es. A continuación se enlistan algunas:
1. Está bien sentir lo que sienta: Las sensaciones no son malas ni buenas. Sólo son lo que son. Nadie debe decirle qué debe sentir, es importante hablar de sensaciones.
Nota: Parte de la información vertida en este artículo fue tomada del libro La vuelta al hogar, de John Bradshaw. |
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