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Un acercamiento al periodismo científico. Reflexiones colectivas sobre sus retos*
 

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Crónica de un crucero a bordo del Ulloa

[MÁS]

Por Norma Herrera Hernández*
A pesar de que la ciencia y la tecnología lo inundan todo, su presencia no es percibida por la mayoría de la población para quien la ciencia es algo desconocido, complejo, extraño y lejano.

Estamos en la era de la información, el conocimiento y la globalización, pero vivimos tiempos de profunda ignorancia. El volumen de conocimientos especializados crece a velocidades tan vertiginosas que el gran público apenas consigue apresar pedazos de ciencia. Tal situación puede conducir a una situación de asimetría y distanciamiento entre los pocos que poseen el conocimiento y el resto de la sociedad.

Comunicar información científica a través de los medios de comunicación de masas no es fácil, sobre todo cuando las informaciones de ciencia son relegadas a la página de “sociedad” y compiten en desventaja con deportes, política, espectáculos e información general.

A pesar de eso, cada vez con mayor frecuencia, los medios de comunicación nos informan sobre avances científicos, descubrimientos e inventos aunque no existe un discurso fluido sobre ciencia y tecnología. Así, la relación existente entre la ciencia y el periodismo, en ocasiones genera desencuentros, de los cuales hablaremos más adelante.

Un poco de historia

En México, aunque existe registro de que en 1681 Carlos de Sigüenza y Góngora, astrónomo, publica un folleto de divulgación para disipar los temores de la población por la visita de un cometa, es en el siglo XVIII cuando José Antonio Alzate y Ramírez publica su Diario Literario de México donde escribe de ciencia y tecnología y años más tarde la Gazzeta Literaria, por lo cual se le considera el primer periodista científico de la Nueva España. En el mismo siglo, José Ignacio Bartolache funda la primera revista médica del continente americano, Mercurio Volante con noticias importantes y curiosas sobre varios asuntos de Física y Medicina.

El modelo de periodismo procedente de España y otras cortes europeas se reflejó en diversos países de América en publicaciones de este tipo. Entonces, los naturalistas y los médicos eran quienes preferentemente divulgaban la ciencia.

En el siglo XX, en los mismos años sesenta cuando las escuelas de periodismo de Estados Unidos empiezan a dar cursos de periodismo científico, en Iberoamérica se manifiesta sensibilidad por el tema. En 1962 se celebró en Chile el primer seminario y en 1965, en el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (Ciespal), ubicado en Ecuador, se ofrece el primer curso de periodismo científico en países de habla hispana.

En 1969, el español Manuel Calvo Hernando y el venezolano Arístides Bástidas fundaron la Asociación Iberoamericana de Periodismo Científico (AIPC), promoviendo diferentes actividades en el campo y la celebración de cinco congresos iberoamericano de periodismo científico: Caracas, 1974; Madrid, 1977; México, 1979; Sao Paulo, 1982; Valencia, 1990.

El avance de esta disciplina dio origen a organizaciones relacionadas con el tema, destacan la Asociación Mexicana de Periodismo Científico (Ampeci), la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica (Somedicyt), que hasta la fecha ha realizado 13 congresos nacionales de divulgación para abordan diferentes temas y su relación con los medios informativos, y que mantiene un estrecho vínculo con la Red de Popularización de la Ciencia y la Tecnología para América Latina y el Caribe (Red-Pop), que es una red interactiva que agrupa a centros y programas de popularización de la ciencia y la tecnología, y que funciona mediante mecanismos regionales de cooperación que favorecen el intercambio, la capacitación y el aprovechamiento de recursos entre sus miembros. Hasta la fecha ha organizado siete reuniones latinoamericanas.

En la actualidad, la divulgación científica, entendida como “una labor multidisciplinaria cuyo objetivo es comunicar, utilizando una diversidad de medios, el conocimiento científico a distintos públicos voluntarios, recreando ese conocimiento con fidelidad y contextualizándolo para hacerlo accesible” ha generado una diversidad de actividades en México dirigidas a distintos públicos (niños, jóvenes, adultos) para que se adentren en el mundo de la ciencia y desarrollen su deseo por conocer e investigar sobre diversos temas científicos. Destacan:

  • Ciclos de conferencias (“Semana de la Investigación Científica”)
  • Concursos de ensayos (FCE. Colección La ciencia para todos)
  • Concursos de proyectos científicos y experimentos a nivel secundario y preparatorio
  • Estancias de jóvenes bachilleres y universitarios con investigadores (Verano y Residencia de la Investigación Científica)
  • Talleres de ciencia para jóvenes
  • Museos, centros y casas de ciencias
  • Exposiciones itinerantes (Túnel de la Ciencia. Metro 1988)
  • Olimpiadas de matemáticas, biología, ciencias de la tierra
  • Casa abierta a centros de investigación (visitas guiadas)
  • Tianguis, ferias, vagones y caravanas de la ciencia
  • Colecciones de libros (“La ciencia para todos”, 203 títulos escritos por científicos mexicanos)
  • Semana Nacional de Ciencia y Tecnología (11ª, del 25 al 29 de octubre de 2004).
  • Congreso Nacional de Ciencia y Tecnología (13o, en 2004)
  • Revistas de divulgación científica
  • Programas de radio y televisión
  • Festivales de video y cine científico
  • Planetarios
  • Agencia de noticias de la Academia Mexicana de Ciencias
  • Creciente presencia de páginas y suplementos de ciencia en periódicos nacionales y regionales.

    Mención especial merece la Universidad Nacional Autónoma de México, que destaca por contar con una Dirección General de Divulgación de la Ciencia, que ofrece servicios educativos y editoriales para fomentar la ciencia y contribuir a profesionalizar su divulgación. Coordina dos museos de ciencia: Universum y el Museo de la Luz, ofrece cursos, talleres, un diplomado, publicaciones, etcétera. Y al hablar de la UNAM, hay que destacar el trabajo del Dr. Luis Estrada, uno de los pioneros de la divulgación de la ciencia.

    Sin embargo, es una realidad que al hablar de ciencia en México también se tenga que reconocer el poco impacto real en la sociedad respecto de temas científicos debido principalmente a que son escasamente difundidos. La percepción que tiene la sociedad sobre hechos científicos es en ocasiones poca, por ello es importante destacar el papel del periodismo científico como un puente entre el público en general y el universo científico.

    Una aproximación al periodismo científico

    De acuerdo con Manuel Calvo Hernando, padre del periodismo científico moderno en Iberoamérica y presidente honorario de la Asociación Iberoamericana de Periodismo Científico, “el periodismo científico es una especialización informativa que consiste en divulgar la ciencia y la tecnología a través de los medios de comunicación de masas”. Diversos autores también lo definen como una actividad que selecciona, reorienta, adapta, traduce, recrea, transforma un conocimiento específico, producido en el contexto particular de las comunidades científicas, con el fin de hacerlo llegar al público en general.

    Así, podríamos decir que el periodismo científico es un puente de unión entre los productores del conocimiento científico y el público en general, que cumple una labor informativa y educativa con el propósito de ayudar a los individuos a mejorar su relación con el entorno que los rodea, permite llevar claridad en áreas del conocimiento poco entendibles por el público mayoritario. Sin embargo, la divulgación no tiene como tarea principal enseñar, sino despertar inquietudes en el público respecto de la ciencia, comunicar una manera de comprender el mundo, convertirse en un instrumento para lograr la autodeterminación tecnológica y cultural de los países en desarrollo.

    Si bien los periodistas son el puente más importante entre el científico y el público, la manera como el periodista presente las ideas será determinante para que el lector mantenga su interés en la información y la comprenda, o bien se quede con una idea errónea del tema u opte por cambiar de página, estación de radio o programa de televisión.


    “Las cualidades básicas del divulgador de la ciencia, sea o no periodista profesional, se moverán entre el afán de comprensión, la curiosidad universal (para satisfacer la propia y suscitarla en los demás), la capacidad de expresión, la sed de conocimiento, el estado de duda y de alerta permanente, el amor al misterio, la imaginación (que comparte con el científico), preocupación por el rigor, capacidad de asombrarse y maravillarse, una cierta vocación pedagógica y, por supuesto, el gusto por comunicar”, afirma Manuel Calvo.

    Por su parte, el británico Ritchie Calder lo considera un especialista sinóptico; compilador y diseminador, que tiene la oportunidad de lograr una mejor comprensión. Su papel consiste en comunicar a la masa del pueblo los datos relativos a la ciencia, pero además dar una nueva interpretación de las consecuencias sociales de los nuevos datos. Se llama a sí mismo “babelólogo” (estudioso de la babel de las lenguas que es la ciencia) y “experto en expertos”, es decir, que sabe a quien recurrir para obtener la información que necesita.

    El periodista científico debe ser un hombre formado, abierto a su tiempo, familiarizado con los problemas del mundo en que vive, dotado de curiosidad universal y conocedor de las técnicas de su oficio informativo y los lineamientos de los géneros periodísticos: informativo, interpretativo, de opinión y de entretenimiento. Con paciencia y el uso del lenguaje de la vida cotidiana, profanos en la materia pueden levantar el velo que oculta los secretos de la ciencia, a pesar de que el periodista científico debe complacer a dos públicos distintos: el jefe de redacción, que sabe lo que quieren los lectores, y los científicos que constituyen sus fuentes y que se ocupan de un sector limitado del conocimiento.

    La formación del periodista científico tiene dos fases: las enseñanzas de la escuela de periodismo y las que se adquieren después, como especialización, muchas veces de manera autodidacta. El periodista científico debe cumplir una doble condición: conocimientos científicos y conocimientos de técnica periodística. Capacidad de seleccionar lo que es verdaderamente importante y debe llegar a la opinión pública, y cuidar que el tratamiento de la información sea correcto.

    Manuel Calvo considera que las principales misiones del periodismo científico son

  • Creación de una conciencia nacional y continental del apoyo y estímulo a la investigación científica y tecnológica
  • Preocupación preferente por el sistema educativo que provee de recursos humanos calificados para la investigación
  • Divulgación de nuevos conocimientos y técnicas para hacer posible el disfrute de esos logros por toda la población
  • Actitud crítica para vigilar la adecuada orientación de la inversión destinada a investigación (México 0.4% del PIB)
  • Establecimiento de una infraestructura de comunicación destinada a servir a todos los públicos, sea cual fuere su edad o condición cultural
  • Facilitar la comunicación entre investigadores
  • Consideración de los nuevos conocimientos y tecnologías, es decir de las innovaciones, como bienes culturales a cuya posesión y disfrute pueden aspirar legítimamente todos los habitantes.

    El periodismo científico puede contribuir a resolver el problema de las dos culturas planteado por C. P. Snow, ese moverse entre dos grupos comparables en inteligencia, origen social y situación económica, pero que casi habían dejado de comunicarse entre sí y que tenían tan poco en común, en su clima intelectual, moral y psicológico que podrían ser habitantes de mundos diferentes.

    Fuentes del periodismo científico

    Disponer de fuentes fiables, plurales y asequibles es el ideal de todo profesional de la información, pero no es tarea fácil y requiere de años de experiencia y de trato con especialistas en cada sector. Las fuentes del periodismo científico son: los investigadores, agencias informativas, universidades, centros de investigación, organismos internacionales, congresos, artículos científicos (papers), libros, revistas y, por supuesto, Internet, que puede funcionar como una neoenciclopedia pero que plantea problemas en la validación y la selectividad de sus contenidos.

    Aunque aún hay investigadores reacios a cualquier trato con la prensa, cada vez son más los investigadores dispuestos a conceder entrevistas, dar parte de su tiempo para dar asesoría –en una ideal mancuerna científico-periodista/divulgador– y escribir en diarios de información general y revistas que incluyan artículos de divulgación de la ciencia.


    Para realizar su tarea, el periodista científico debe contar con antecedentes sobre la temática a tratar. Además, no debe dedicarse única y exclusivamente a traducir el conocimiento científico sino ubicar dicha información en el contexto sociopolítico y cultural en que se desarrolla. Además su información debe ser verídica. La credibilidad es importante porque lo escrito en la prensa y lo difundido en los medios sobre ciencia se considera cierto. Para bien o para mal, la mayor parte de los ciudadanos recibe las noticias de ciencia a través de los medios de comunicación. Para algunos científicos esto es un problema porque, en su opinión, los medios de comunicación promueven una imagen falsa de la ciencia, no divulgan sino vulgarizan el conocimiento. Otros científicos aceptan que necesitan de los medios para comunicar sus ideas y dar a conocer el producto de su trabajo al gran público.

    Científicos y periodistas

    Algunos científicos consideran que no hay que fiarse de los periodistas pues siempre están más interesados en generar una noticia que en la verdad, ignoran la esencia del método científico, tergiversan lo que los científicos dicen, exageran los riesgos y virtudes de los hallazgos científicos, realizan largas entrevistas y publican notas cortas y descontextualizadas, llenas de imprecisiones. Así, los científicos desconfían de los periodistas.

    Los periodistas, en cambio, piensan que los científicos son arrogantes, siempre hablan con un lenguaje complicado, están más preocupados por sus colegas que por el público, viven en una torre de marfil, aislados de la sociedad, no comprenden al público pero reclaman comprensión, no siempre están dispuestos a atender a los periodistas y sólo los buscan cuando están interesados en tener más fondos para su investigación, ganar una discusión científica o vender algún producto.

    “El científico es elitista. Parece que siente que nadie excepto sus colegas puede entender lo que quiere decir; no se sienten obligados a simplificar sus presentaciones. El periodista quiere saber el quién, qué, dónde, cuándo; el por qué y el cómo, interesan al último. Al científico le interesa sustentar el por qué y el cómo antes que nada” .

    El periodista chileno Sergio Prenafeta planteó diferencias entre los científicos y los periodistas que podrían contener juicios muy polarizados pero que pretenden ilustran los respectivos roles.



    Además hay que agregar que el tiempo de la ciencia difiere considerablemente del tiempo del periodismo. El científico parece ser un corredor de maratón, en tanto el periodista un corredor de 100 ó 400 metros planos o con obstáculos. En el ejercicio diario, el periodismo científico "corre" detrás de la noticia, pero deja de lado –por falta de tiempo, conocimiento o experiencia– cuestiones tan importantes como el contexto social donde se generó la noticia misma. A pesar de que la ciencia ha dejado de ser considerada como una forma autónoma de saber y cada vez se estudian más sus interrelaciones con otras actividades sociales, el periodismo científico sigue presentando una imagen falsa o incompleta de la ciencia, sus protagonistas, sus financiadores, sus beneficiarios.

    Lo anterior puede parecer un caso extremo, pero lo que es claro es que existe una barrera de desconfianza entre los dos grupos, cuando se carece de un lenguaje común que permite una comunicación fluida. Los periodistas están preocupados por el impacto, los científicos por el colega.

    Ante el supuesto antagonismo de las disciplinas, tanto los científicos como los periodistas requieren prepararse y conocer el trabajo del otro. Una opción es realizar estancias y visitas en el lugar de trabajo de cada profesionista para un mejor conocimiento y participación común, para conocer las ventajas y desventajas en los lugares donde se genera nuevo conocimiento. Si el periodismo necesita de la ciencia como material informativo de interés general, la ciencia necesita a su vez del periodismo para que sus hallazgos y sus problemas penetren en el ser humano.

    Quien escriba de ciencia tiene la oportunidad diaria de escribir algo que para mucha gente será noticia por primera vez. La ciencia debe ser disfrutable. Debe contar historias que se cuenten por sí mismas, aunado a una mentalidad y actitud para decirle algo a la gente que los haga leer no sólo el primer párrafo sino también el segundo. Historias claras e interesantes para el público, historias que muestren la humanidad del científico.

    “La personalidad del científico y su contribución al conocimiento interesan más al lector cuando presenta al científico en toda su dimensión cultural y humana… Hemos de tener presente en todo instante la necesidad de presentar al científico en toda su profundidad humana, con sus temores y sus zozobras, sus fracasos, sus problemas. El periodista debe acercar al científico al lector, y para ello no hay otro camino válido que entrar él mismo en su humanidad”

    Al respecto, a lo largo de cinco años de existencia de la publicación electrónica TODoS @ CICESE, la sección “semblanza” ha permitido constatar esta verdad, al ser la leída mes tras mes. La sección ofrece entrevistas de semblanza a investigadores del CICESE mediante las cuales se difunde el trabajo del científico, su contribución al conocimiento y su lado humano. Algunos títulos son:

  • Lydia Ladah: científica y «surfa» de corazón
  • Tere Cavazos y su vocación...¡por las nubes!
  • Margarita López Martínez: ¡A mí, mi salsa!
  • Isabel Ramírez: reconocer diferencias, pugnar por equidad

    “Uno de los fenómenos más relevantes de la actualidad es el acceso a la ciencia y la tecnología, lo que produce una doble consecuencia: la consideración de la ciencia como noticia y el enfoque creciente de la información como objeto de análisis científico. En nuestro tiempo, el progreso científico y la explosión comunicativa trastornan y modifican conceptos y prácticas de estas dos fuerzas gigantescas de muestro tiempo –el conocimiento y la información– y obligan a los profesionales de la ciencia y del periodismo a una reflexión rigurosa e integradora

    Bajo la óptica de una reflexión rigurosa e integradora, me gustaría apuntar algunos retos del periodismo científico en la actualidad e invitarlos a una reflexión colectiva, toda vez que las sociedades del tercer milenio necesitan un nuevo tipo de comunicador, que sea capaz de valorar, analizar y comprender y explicar lo que está ocurriendo en el campo de la ciencia y la tecnología y, si es posible, lo que puede pasar en los campos que serán los escenarios decisivos de la transición a la nueva sociedad: información, biología (particularmente la genética y la biotecnología, la bio-seguridad), la energía, los nuevos materiales, el desarrollo sustentable.

    Retos y propuestas

    1. Mientras la ciencia siga avanzando, será tarea diaria de los divulgadores seguir buscando el conocimiento en fuentes acreditadas, confiables. No puede dejar de leer, hablar con los científicos, adquirir conocimientos en un enriquecimiento continuo, conocer las nuevas tendencias, actualizarse. Afortunadamente, uno de los aspectos más agradables de ser escritor de ciencia es que nunca deja de aprender.

    2. Enfrentarse a un doble requerimiento: conocer el tema que va a tratar y saber contárselo al público de modo sencillo y sugestivo, traduciendo no sólo los conceptos sino ubicándolos en su contexto social y político, y sin dejar de explicar un solo término científico. Se impone un cambio de estrategia en la divulgación de la ciencia y la experimentación de nuevos canales que eliminen la imagen de seriedad y aburrimiento con la que se asocia. Sencillez, claridad, creatividad y originalidad en los textos son recomendables para dar a conocer el trabajo de científicos del país y proyectar las distintas escuelas. Valerse del diseño y la ilustración para reforzar el mensaje escrito puede ser un buen auxiliar.

    3. La claridad y la fidelidad son requisitos indispensables. De acuerdo con el divulgador de la ciencia mexicano, Luis Estrada, la claridad se basa en el conocimiento del tema que se va a divulgar y en el dominio del lenguaje del público a quien la divulgación va dirigida.

    4. Favorecer una colaboración natural entre los reporteros y los científicos, en la cual ambos trabajen de manera coordinada para comunicar la ciencia. “Tener la confianza del investigador es un premio que no se ofrece gratuitamente al periodista científico. Hay que ganársela día a día. Ese será el pasaporte para ingresar en sus laboratorios y gabinetes”, señala Sergio Prenafeta Jenkin

    5. Favorecer el reportaje y la entrevista de semblanza como géneros que permiten profundizar en los temas y “humanizar” la ciencia.

    6. En la divulgación de la ciencia es frecuente el uso de las metáforas, como traslaciones del sentido recto de una palabra a un sentido figurado. Las metáforas extienden las posibilidades del idioma y nos permiten ir más lejos con las palabras. Un texto en el que cada palabra quiere decir lo que quiere decir es gris y aburrido; uno con metáforas puede adquirir alas. Encontrando semejanzas entre el significado científico complicado y características cotidianas pueden (a veces) llevar al público de la incomprensión a la comprensión. Pero las metáforas son un arma de dos filos, cuidado de no forzarlas. Tener presente que las simples palabras son también una forma de trasladar significados. Sencillez.

    7. Desarrollar la capacidad de afrontar al menos cuatro retos el conflicto entre ciencia y divulgación; el conflicto entre el periodista y el científico; el conflicto entre la rapidez y la exactitud; el conflicto entre la información científica y el sensacionalismo.

    8. Transformar el periodismo en un instrumento positivo y creador al servicio de la educación popular y del desarrollo integral del ser humano, en un sistema de ayudas para que el hombre de nuestra era pueda participar en la aventura del conocimiento y aprenda a responder el más gigantesco e impresionante desafío de ahora y siempre, el desafío de la adaptación.

    9. Reivindicar el trabajo del periodismo científico con el fin de aumentar el conocimiento de la población como forma de democratización. “Poner al alcance de la mayoría el patrimonio intelectual de la minoría, en el ejercicio de la más difícil y exigente democracia, la de la cultura, la democracia tecnológica”

    10. Dado que los periodistas científicos se han formado sobre la marcha, en la práctica cotidiana y por distintos caminos, es necesario promover la profesionalización considerando una formación integral que no sólo presente los avances de la ciencia, los saberes de primer orden, sino además incluya temas de reflexión sobre algunos saberes de segundo orden, como la filosofía y la sociología de la ciencia.

    En México, en las carreras de comunicación, salvo excepciones, no hay asignaturas de periodismo científico. En 1994 se realizó el primer diplomado de periodismo científico en la Universidad del Claustro de Sor Juana, un año más tarde la UNAM puso en marcha el Diplomado en Divulgación de Ciencia.

    En 1998 se abrió la maestría en Comunicación con especialidad en Difusión de la Ciencia y la Cultura en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), en 2003 la UNAM inició una maestría con opción terminal en comunicación de la ciencia, en la actualidad, la DGDC-UNAM trabaja para ofrecer próximamente una maestría en divulgación de la ciencia. No obstante, no existe una especialización en periodismo científico.

    Afortunadamente instituciones de educación superior y los organismos interesados en fortalecer el periodismo y la divulgación científica, elaboran cursos, talleres, diplomados, foros sobre la materia y este seminario-taller del Instituto de las Américas es prueba de ello. Dice Fernando del Río, “así como la música requiere de intérpretes para apreciarla, la ciencia requiere de profesionales que interpreten las obras científicas ante el público”.

    11. Contribuir a una cultura científica integral mediante la incorporación no solamente de noticias de ciencia y tecnología sino un enfoque ciencia, tecnología, sociedad e innovación (CTS+I) que dé cuenta de los descubrimientos, pero también del ethos de la ciencia, es decir, del conjunto de costumbres, hábitos, creencias, valores, prescripciones, presuposiciones y actitudes que gobiernan la actividad científica y muestren a la ciencia como un hecho social. O mejor aún a una nueva cultura que no considere a la ciencia como una cultura aparte sino como parte integral de nuestra cultura.

    12. En la divulgación de la ciencia generalmente se ha partido de un modelo de arriba hacia abajo, alguien selecciona un tema: el que sabe explica a quien no sabe.
    Invertir el modelo. Realizar trabajos a partir de las preguntas del público. A través de encuestas, sondeos de opinión, buzón abierto conocer los temas que llaman su atención.

    13. Contribuir a la construcción de un imaginario social para que la población haga suyo un proyecto y contribuya a su consolidación.

    Ejemplo de éxito: Cuatro casas de ciencias en La Coruña, España. Una apuesta política al “ocio educativo y cultural”: La Casa de la Ciencia, La Casa del Hombre, La Casa de los Peces, La Casa de los descubrimientos. Los museos son una extensión de la casa de cada coruñense.

    En el caso de la Casa de los Peces (o Aquarium Finisterre), la prensa jugó un papel determinante ya que a través de ésta la gente decía qué quería ver en el museo, cómo se los imaginaba e incluso pescadores de la región pescaron y donaron algunos ejemplares marinos.

    Ejemplo falto de apoyo social: Museo de Ciencias de Ensenada. A pesar de ser Ciudad de la Ciencia (más científicos por habitantes per capita). Hace 14 años nació un museo pequeño, hace 7 se planteó el proyecto de un gran museo que hasta 2004, por diversas causas, avanza lentamente. Ensenada, la Ciudad de la Ciencia es testigo del nacimiento de dos grandes museos en ciudades bajacalifornianas: Mexicali (El Sol del Niño) y próximamente en Tijuana (El Trompo).

    14. Trabajo, trabajo y trabajo acrecentando el bagaje cultural que nunca se puede completar. Disciplina, concentración, paciencia haciendo uso de los cinco sentidos del periodista: estar, ver, oír, compartir y pensar (Ryszard Kapuscinski)

    Recursos para divulgadores en Internet (español)

    Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica (SOMEDICYT) es una asociación civil que agrupa a científicos y divulgadores de distintas regiones del país comprometidos con el desarrollo de proyectos para promover y difundir el conocimiento científico y técnico en diversos espacios abiertos a todos los sectores de la población, a través de los distintos medios de comunicación. Se fundó en 1986, desde entonces ha realizado: La fundación de la Casa de la Ciencia en el Estado de Morelos, La creación del Túnel de la Ciencia en la estación del Metro “La Raza” en la Ciudad de México, 13 Congresos Nacionales, la constitución de un Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia, exposiciones, Programa en radio UNAM, libros, cursos de divulgación, exposiciones de ciencia, talleres de ciencia para niños, jóvenes y maestros, participación continua de sus socios. http://www.somedicyt.org.mx/

    Academia Mexicana de Ciencias

    Comunicación y Divulgación
    Contienen noticias; una sección sobre temas actuales de biotecnología y su impacto social, http://www.amc.unam.mx/comunicacion/index.html

    Agencia Universitaria de Periodismo Científico (AUPEC)

    Es una organización al servicio de la divulgación de la ciencia y la apropiación social del conocimiento, de la Universidad del Valle en Cali, Colombia http://aupec.univalle.edu.co/Agencia/acerca-de.html

    Asociación Española de Periodismo Científico

    El portal español de la ciencia y la tecnología. Presidente de honor de la AEPC Manuel Calvo Hernando, decano del periodismo científico en Iberoamérica. Portal contiene la publicación bimestral de la AEPC “Periodismo científico”. http://www.ciencytec.com/pc/index.html

    Ciencytec

    Portal de comunicación y divulgación de la ciencia y la tecnología. Ofrece información, recursos y sistemas de contacto e interrelación para su trabajo. Ciencytec pretende ser un punto de encuentro, información y diálogo para quienes llevan la información sobre el conocimiento científico y tecnológico a la sociedad. http://www.ciencytec.com/

    SciDevNet

    Science and Development Network. En inglés, español y portugués. http://www.scidev.net/index.cfm

    Bibliotecas digitales(OEI)
    Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación la Ciencia y la Cultura. Búsqueda por autores, materias: educación, c y t, cultura, otros temas. Ligas a otras biblioteca digitales con los mismos temas y revistas en el área. http://www.campus-oei.org/oeivirt/

    Instituto Nacional de Ecología

    Además de reglamentos, directorio, noticias, información interesante y confiable sobre temas de actualidad como áreas naturales protegidas, calidad del aire, cambio climático, economía ambiental, educación ambiental, indicadores, industria y medio ambiente, ordenamiento ecológico e impacto ambiental, sustancias químicas y riesgos eco toxicológicos, vida silvestre, normas oficiales mexicanas. http://www.ine.gob.mx/ueajei/publicaciones/index.html

    Revistas de divulgación

    Ciencia y Desarrollo, revista publicada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología http://www.conacyt.mx/comunicacion/cyd/index_cyd.htm

    Revista Digital Universitaria

    Revista científica multidisciplinaria de la Universidad Nacional Autónoma de México http://www.revista.unam.mx/

    El Muégano Divulgador

    boletín para divulgadores de la ciencia, en: http://www.dgdc.unam.mx/muegano_divulgador/

    Revista Conversus. Donde la ciencia se convierte en cultura.

    Publicación del Instituto Politécnico Nacional http://www.ipn.mx/index.cfm?varURL=plantilla5.cfm?pagina=13

    Revista ¿Cómo ves?

    Dirigida a jóvenes y producida por la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM. http://www.comoves.unam.mx/bottom.htm

    Revista Ciencia Ergo Sum

    Revista científica multidisciplinaria de la Universidad Autónoma de el Estado de México http://ergosum.uaemex.mx/

    Revista Ciencias

    De la Facultad de Ciencias de la UNAM http://www.ejournal.unam.mx/ciencias/ciencias72.html

    Revista Chasqui

    Revista Latinoamericana de Comunicación de la CIESPAL, editada en Quito, Ecuador

    http://www.comunica.org/chasqui

    Quipu, Revista Latinoamericana de Historia de las Ciencias y la

    Tecnología
    Quipu fue fundada en 1984, y es la primera publicación internacional dedicada a la historia de la ciencia y la tecnología en América Latina. Aparece cada cuatro meses. Publica artículos en español, portugués, inglés y francés. http://www.smhct.org/quipu.htm

    TODoS@CICESE

    Publicación electrónica del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). Ofrece noticias sobre las actividades principales del CICESE, reportajes de ciencia, artículos de opinión y política científica; contiene una sección de cultura. http://gaceta.cicese.mx

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    1 Ana María Sánchez Mora

    2 Manuel Calvo, “perfil del periodista científico ante el III Milenio”. Revista UBP (Universidad Blas Pascal) 1 (3): 217-220,1993

    3 Francis Hamit, “Science and Media Cultura Clash”, The Scientist 18-11-10, jun. 7, 2004.

    4 “Dualidad e interacción entre periodistas y científicos” de Sergio Prenafeta Jenkin, en El periodista científico toca la puerta del siglo XXI, Convenio Andrés Bello-Fundación Honrad Adenauer. Bogotá, Colombia, 1988.
    5 Manuel Calvo Hernando, Periodismo científico, Paraninfo, España.

    6 Op. Cit.

    7 Antonio Calvo R. “Manuel Calvo Hernando: 50 años de periodismo científico”, revista Chasqui núm. 66, junio 1999.

    Bibliografía

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    • Calvo Hernando, Manuel, Ciencia y Periodismo, Barcelona, CEFI. Centro de Estudios para el Fomento de la Investigación, 1990.
    • Calvo Hernando, Manuel, La ciencia en el tercer milenio. Desafíos, direcciones y tendencias, España, McGrawHill, 1995.
    • Calvo Hernando, Manuel, El nuevo periodismo de la ciencia, Quito, CIESPAL, 1999.
    • Calvo Hernando, Manuel, “Un cuarto de siglo de periodismo científico en Iberoamérica”, Máster Ciencia, Tecnología y Sociedad: Cultura y Comunicación en Ciencia y Tecnología, Salamanca, 1999.
    • Colombo, Furio, Últimas noticas sobre el periodismo, Barcelona, Anagrama, 1998, 2ª. ed.
    • De Regules, Sergio, “Las botas de siete leguas”, Milenio.com (http://www.milenio.com)
    • Estrada, Luis, et. al., La divulgación de la ciencia, México, UNAM, 1981.
    • Fog Corradine, Lisbeth, El periodista científico toca la puerta del siglo XXI, Bogotá, Convenio Andrés Bello-Fundación Konrad Adenauer, 1988.
    • Picardo Joao, Oscar, “Globalidad, ciencia y periodismo”, OEI-Sala de lectura, en http://www.campus-oei.org/oeivirt/
    • Sánchez Mora, Ana María, La divulgación de la ciencia como literatura, DGDC-UNAM, 1999.
    • Snow, C.P., Las dos culturas y un segundo enfoque, España, Alianza editorial, 1977.
    • Zamarrón Garza, Guadalupe, La divulgación de la ciencia en México: una aproximación, México, Somedicyt. Cuadernos de divulgación núm. 1, 1994.

    * Presentación en el Seminario “Jack Ealy” realizado en el Instituto de las Américas. La Jolla, California, del 11 al 20 de julio de 2004.


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