Por Norma Herrera
Ensenada, B.C. 3 de mayo de 2007. ¿Quién no conoce a Gaspar en el CICESE?, ¿quién no lo ha visto enfundado en su bata azul marino, recorriendo edificios, cargando cables, teléfonos y computadoras?, ¿quién duda de su espíritu de superación dentro del CICESE –de intendente en Servicios Generales a técnico en Telemática– y fuera de esta institución –de intendente a docente en la secundaria Héctor A. Migoni?
Gaspar Carrillo Ruiz tiene los ojos chicos y el corazón grande. Estatura baja y aspiraciones altas. Nació en Tilapa, Puebla, en 1963, en el seno de una familia con ocho hijos –cinco hombres y tres mujeres. Cuando cumplió nueve años, sus padres lo llevaron a Cuernavaca, Morelos, donde vivió hasta cumplir los 22 años. Ahí siguió el oficio del padre en la industria de la construcción. No obstante, su afán de superación lo motivó a estudiar en la medida de las posibilidades familiares y de los ratos libres, que aprovechaba para incursionar en el campo de las computadoras.
En 1985, llegó a Ensenada, Baja California, como parte del personal de la empresa de ingeniería más grande de México, ICA, que llegó a dragar el muelle de El Sauzal de Rodríguez. “Poco antes del 12 de diciembre llegué a Ensenada, invitado por Miguel Ángel Tenorio González, que era de Cuernavaca, y trabajaba en el CICESE y en ICA. El fue superintendente de la obra, lo conocía bien y me invitó a trabajar en Ensenada porque quería a alguien de su confianza aquí. Acepté venir”.
En el muelle del puerto sauzaleño, Gaspar trabajó dos años hasta que por problemas presupuestales la obra se suspendió. “La idea era hacer más profundo el muelle del Sauzal para que entraran barcos de mayor calado, pero había problemas porque el muelle estuvo mal planeado y siempre se está metiendo arena, lo cual requiere de un mantenimiento constante para que no se llene de arena y puedan entrar barcos más grandes”.
Cancelada la obra en El Sauzal, ICA ofreció a Gaspar trabajo en Cancún, “pero Ensenada me gustó para vivir, así que le pregunté a Miguel Ángel Tenorio si habría oportunidad de empleo en el CICESE. Miguel Ángel conocía al entonces jefe de Servicios Generales, Olinto Moreno, y entré muy fácil porque en ese tiempo no había mucha gente en el CICESE y había plazas, no como ahora que no hay plazas”.
Gaspar ingresó al CICESE el 3 de mayo de 1987, como intendente de fines de semana en el edificio de Ciencias de la Tierra cuando en el CICESE sólo había dos inmuebles: el de Ciencias de la Tierra y el de Física Aplicada. Después, lo cambiaron de lugar y de rol: por tres o cuatro años fue velador en el edificio de Física Aplicada.
Cubierta esa cuota nocturna, que no estuvo exenta de uno que otro sobresalto –como la noche en que escuchó pasos en el edificio: “Sabía que estaba solo, pero oí pasos; recorrí piso por piso, cubículo por cubículo, y nada, no había nadie”–, Gaspar dejó las instalaciones del CICESE del kilómetro 107 y llegó a las ubicadas en las calles Ruiz y 17: primero como velador; después como intendente, de seis de la mañana a una de la tarde, hasta que se concluyó la construcción del edificio de Oceanología, en 1994, y al cual me enviaron como intendente”.
Y en el cual, relata Gaspar, también se escuchaban ruidos. “Cuando el edificio de Oceanología estaba en construcción, se mató un albañil, Juan. Cierto lunes llegué y me informaron de la muerte que sucedió por el auditorio. Entonces, el jefe de Servicios Generales era Daniel Loya, a mí me tocó limpiar la sangre del difunto. Dicen que se escuchaban ruidos, yo nunca oí nada”.
Una oportunidad
Entre otros cubículos del edificio de Oceanología, Gaspar limpiaba el de Ricardo Zambrano, entonces jefe del Departamento de Redes. Allí escuchó que necesitarían gente para cablear el edificio de Acuicultura, próximo a inaugurarse, y solicitó a Ricardo “una chance”. Lo que inicialmente fue una plática derivó en un préstamo de Servicios Generales a Telemática, por un año, hasta que fue necesario que nuestro entrevistado regresara a su área y se incorporara al taller mecánico.
“Estuve un rato más en Servicios Generales, pero seguí insistiendo en cambiarme a Redes y con el apoyo de Ricardo Zambrano, en 1996, se logró el cambio de adscripción formal. Yo siempre había querido progresar, dejar la escoba, cambiarla por algo mejor. Ser intendente es como cualquier otro trabajo, decoroso, pero quería progresar. Ya en Redes me metí a terminar la preparatoria en el Centro de Estudios Tecnológico, Industrial y de Servicios #74 (CETis N° 74), junto con otros compañeros del CICESE.”
Doble jornada
Al tiempo que Gaspar buscaba oportunidades mejores en el CICESE, se le presentó la oportunidad de trabajar como intendente en la secundaria Héctor A. Migoni, a partir de septiembre de 1991. Luego de 15 años de labores de limpieza, Gaspar cambió la escoba por la responsabilidad del aula de medios. “Recientemente, el 1 de octubre del 2006 logré agarrar once horas académicas y ahora soy personal docente en la Migoni”.
Por supuesto, alcanzar ese nuevo estatus requirió de Gaspar un gran esfuerzo que puede resumirse en: la culminación de sus estudios de preparatoria, la acreditación de un curso de nivelación pedagógica –“logramos la apertura de dos grupos tras mucho insistir a la profesora Irma Martínez, nuestra secretaria de la sección II”–, un curso de técnico en computación en el CECATI y el cumplimiento de otros requisitos administrativos.
Satisfecho con su ascenso en la Migoni, de intendente a profesor, Gaspar explica que su trabajo en el aula de medios consiste en apoyar a maestros y alumnos, darles asesoría para su incursión en las nuevas tecnologías de información, búsquedas por Internet para encontrar materiales de apoyo docente, que no sólo se limitan a textos sino a páginas y videos para apoyo de todas las materias.
En el CICESE, también sus progresos son evidentes: de intendente pasó a ser técnico auxiliar, escalando peldaños, y a partir de este 2007 su categoría cambió de técnico auxiliar a técnico asociado. El ascenso, logrado por méritos propios y el apoyo, considera Gaspar, del actual director de Telemática, Raúl Hazas, reconforta a Gaspar porque por años buscó una promoción que tardó mucho: “otros ex compañeros de intendencia ya habían logrado ascensos en otras áreas de trabajo, pero no yo”.
Vivir en Ensenada
De la Ensenada de los ochenta, Gaspar recuerda que era una ciudad tan pequeña como tranquila. “En calles céntricas, como la Gastélum, podías estar parado cinco o diez minutos a media calle y ningún carro pasaba. Miguel Ángel tenía una casa en Pedregal Playitas y todo estaba solo. Donde ahora está el hotel Coral y marina no había nada, ahí nadábamos”. No obstante el crecimiento de la ciudad, Gaspar está seguro de querer continuar su vida en Ensenada, al lado de su pareja y de su hija que recientemente ha terminado la carrera de arquitectura en la Universidad Xochicalco.
Aunque a lo largo de los años, el instinto de superación y la disciplina tenaz de Gaspar lo han llevado a escalar peldaños y le ofrecen ahora una mayor tranquilidad intelectual y económica, nuestro entrevistado sigue firme en su entusiasmo por aprender más y seguir aprovechando mejores oportunidades: “Ahora estudio inglés en la Escuela de Idiomas de la UABC. Me gusta aprender, estoy convencido de que cualquier cosa que aprendas en la vida sirve, no hace daño, quiero aprender inglés bien y probablemente estudiar la licenciatura en informática”.
Contento con su trabajo en el Departamento de Redes, que consiste básicamente en dar mantenimiento preventivo y correctivo a las computadoras, instalar nuevas líneas telefónicas y facilitar la conexión a Internet y a todos los servicios de cómputo, tal como sucede actualmente con el nuevo edifico de la División de Biología Experimental y Aplicada, dejamos a Gaspar, al compañero de Telemática, cuyo ascenso no deja de sorprender a algunos, se preguntarán, dice Gaspar, ¿cómo un intendente puede decirme a mí que la computadora no enciende porque el switch está apagado, o que el teléfono no suena porque el ringer está en off, o que la computadora tiene virus porque desde que se instaló el antivirus éste no ha sido actualizado? Algunas personas son muy especiales, pero la mayoría es muy accesible y amable.
También nos despedimos del profe de la Migoni, que gusta tirar buen rollo a los chavos, variar las rutinas, hacer que los chamacos participen más en su aprendizaje y sean más activos académicamente. Quince años de trabajo cerca de adolescentes han permitido a Gaspar aprender de ellos y conocerlos: “Algunos le tienen más confianza al intendente que al maestro. Antes me tocaba limpiar el área de los terceros. Cierto día encontré sola, sentadita y calladita a una muchachita. ¿Te dejó el novio, verdad?, le pregunté. ¡Ay, don Gaspar, cómo lo adivinó! Tengo más años que tú, le dije, y le aconsejé que se olvidara de ese muchacho. Ya entrarás a la prepa y conocerás a otros.
Los muchachos desastrosos, Gaspar dice, quieren llamar la atención, muchos tienen padres divorciados o que trabajan todo el día y no dedican tiempo a sus hijos. Pero todos pueden ser muchachos tranquilos y nobles, sabiéndolos llevar, hablándoles con calma y respeto para que también ellos te respeten. Hay que platicar con ellos, no regañarlos, interesarse por lo que les pasa en cuestiones personales y escolares. Hay padres que ni siquiera informan a sus hijas de aspectos tan importantes, como la menstruación y cuando les sucede no sólo pasan el bochorno de lo inocultable sino que se espantan por desconocer qué ocurre con sus cuerpos, relata Gaspar quien ocupa sus días, de lunes a viernes de siete a dos de la tarde en el CICESE y de cuatro a seis de la tarde en la Migoni; los sábados, de ocho a dos estudiando inglés, y los domingos y días festivos con la familia, yendo al cine, a comer, a pasear por la ciudad.
Finalmente, Gaspar agradece a TODoS@CICESE esta entrevista que considera una oportunidad para que la gente sepa “cómo llegué a Ensenada, dónde empecé a trabajar y cuánto esfuerzo me ha costado llegar a donde estoy. Quisiera que la gente reconozca que cualquiera puede superarse y que todo trabajo es digno e importante. La suma de nuestros trabajos hace que la maquinaria funcione bien”.