Por Norma Herrera
Mitad galería, mitad invernadero, la suya es una oficina que da gusto visitar. No sólo por la vista panorámica hacia el exterior, de cara a la bahía de Ensenada, sino por la calidez al interior: luminosa, amplia, poblada de muchas y variadas plantas, carteles que forman un mural de XCaret mostrando sus maravillas naturales, artesanías provenientes de algunos de los muchos rincones de la geografía mexicana, fotografías y tarjetas postales de países diversos, y lo más significativo es que la mayoría de todos estos recuerdos representan una muestra de agradecimiento de estudiantes (la mayoría) e investigadores hacia Ivonne Best Guzmán por su ayuda, asesoría o guía en los trámites para la obtención de una beca de estudios o trámites ante el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), órgano rector de las actividades científicas y tecnológicas en México y cabeza de sector del CICESE.
Defeña de nacimiento, Ivonne es la menor y única mujer de cinco hermanos. Química de formación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), concluyó la carrera y con el título bajo el brazo pensó –como muchos más- que todo el mundo necesitaba un químico. Nada más lejano a la realidad que enfrenta un recién egresado ¡y sin experiencia!
En el Distrito Federal trabajó en algunas empresas de cosmetología y farmacia, básicamente en procesos de control de calidad, hasta que ingresó al Conacyt, específicamente a la Dirección de Asuntos Internacionales donde prestó sus servicios por nueve años. Entre convenios de colaboración con diversos países, comisiones mixtas, intercambios de becas y programas de reciprocidad, llegó un matrimonio, un hijo –Jerónimo, de 17 años en la actualidad- y un divorcio que, al poco tiempo, favoreció un cambio de aires: su permuta a la delegación Conacyt de Mérida, Yucatán.
“Pero sólo aguanté seis meses. El problema fue el calor. A cuarenta grados [Celsius], las mamás deben recoger a sus hijos a las once de la mañana y protegerlos en casa. Resultó difícil desarrollarse profesionalmente; entonces, mi hijo tenía tres o cuatro años de edad”, dice Ivonne en entrevista con TODoS@CICESE.
Mérida - D.F. - Ensenada
Tras la experiencia en Mérida y la imposibilidad de obtener en Conacyt una permuta para la delegación de Ensenada, regresa al Distrito Federal a renunciar al consejo rector de la ciencia y decide emigrar de nuevo, ésta vez a Ensenada donde ya vivía un hermano que le ofreció casa y comida en tanto cimentaba un nuevo camino.
Buscando aquí y allá, trabajó un año en el Departamento de Investigación y Posgrado de la Universidad Autónoma de Baja California. Concluido su contrato buscó nuevos horizontes en el CICESE a donde ingresó en noviembre de 1994, primero como secretaria en el Departamento de Ecología, en el cual, con el Dr. Leonardo Lizárraga, va encauzando su trabajo hacia lo que más conoce: la investigación y el posgrado, la “ciencia de la tramitología” ante el Conacyt.
A los dos años, con la llegada de la Dra. María Luisa Argote a la Dirección de Estudios de Posgrado (DEP) y la renuncia de la persona encargada del Área de Becas y Convenios, Ivonne inicia actividades en la DEP y desde entonces, 1996, se convierte prácticamente en el enlace entre el CICESE y el Conacyt para la realización de trámites tan variados como la solicitud de becas a los estudiantes aceptados en los posgrados del centro –becas del Conacyt, la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Organización de los Estados Americanos, la Secretaría de Educación Pública u otra instancia– difusión de convocatorias a posgrados y congresos nacionales e internacionales, trámites y estadísticas de investigadores del centro pertenecientes o candidatos ante el Sistema Nacional de Investigadores, aspectos de bienestar estudiantil, representante en reuniones de la ANUIES y gestora ante la SEP para el otorgamiento de los nuevos títulos de grado que otorgará el CICESE -reconocidos por la SEP- y la tramitación de la cédula profesional de los egresados de nuestra institución.
“Solicito las becas cuando los estudiantes ya han sido debidamente aceptados por el CPP [Consejo de Programa de Posgrado] y el CD [Comité de Docencia], lo cual ocurre en junio aproximadamente. Después, iniciamos un procedimiento largo y tedioso ante el Conacyt y hacemos todo lo posible porque en septiembre, cuando ingresan los muchachos, ya tengan beca. También procuramos todo lo pertinente a un bienestar estudiantil: seguro médico, en caso de que no haya llegado su beca tramitamos préstamos internos; cuando concluyen el posgrado avisamos al Conacyt”, explica Ivonne y continúa:
“Hay dos tipos de becas para los estudiantes: por proyectos y becas crédito. Estrictamente en la DEP sólo nos ocupamos de las becas crédito que se otorgan para estudios de posgrado, pero algunas veces se acercan a nosotros para las becas por proyecto y con gusto los apoyamos. Hay gente, incluso de la UABC, que piensa que yo trabajo para el Conacyt, que soy su representante en el CICESE, pero no es así”.
Mujer de iniciativas, Ivonne encuentra pronta respuesta a situaciones que se van presentando día a día. “Cuando llegué a la DEP, el S N I se dirigía cada uno de los investigadores, aún lo hace, pero no había un concentrado de las actividades relacionadas con el sistema, faltaba llevar estadísticas sobre el estado actual de los investigadores, su permanencia, un histórico. Pensé que era importante y sola asumí esa responsabilidad, empecé a hablar con los doctores y a responsabilizarme de esta parte, en un afán de aligerar el trabajo de los investigadores que ya tienen suficiente con la administración de sus proyectos de investigación. Creo que funciona y es más fácil para el S N I y el CICESE tener a una persona como enlace. Me ayuda conocer a mucha gente en el Conacyt y a fin de cuentas el S N I es del consejo”
Respecto a los nuevos títulos que está por aprobar la SEP, Ivonne señala que hasta el momento el CICESE otorga el diploma de grado pero son los estudiantes quienes deben validarlo ante la SEP. “El Dr. Luis Delgado (director de Posgrado hasta el 30 de mayo de 2004) consideró que otorgar estos documentos oficiales –el título y la cédula profesional- son beneficios para el estudiante y el CICESE debía favorecerlos. Con la salida de Luis quedaron pendientes otros beneficios como la adquisición de un seguro contra accidentes para los alumnos y la posible renta de algún inmueble a donde ellos pudieran llegar en tanto consiguen una vivienda”.
Embajadora
Embajadora del CICESE ante el Conacyt, Ivonne Best considera que el éxito en estas relaciones es entender que el consejo es un organismo con mucha gente e instancias y estar siempre dispuestos a las solicitudes y observaciones del consejo aunque éstas se dupliquen o tripliquen. “Con Conacyt siempre hay que mantener una actitud agradable, estar dispuesta a lo que ellos piden, no discutir aunque pidan algo que ya les fue enviado y mantener una excelente comunicación. Yo prefiero atender así a todos, no alegar, así se nos abren puertas y la muestra está en la confianza mutua que existe entre el CICESE y el Conacyt, donde nos conocen y siempre nos tratan muy bien”.
Al interior del CICESE, Ivonne también demuestra paciencia y disponibilidad para apoyar tanto a estudiantes como a investigadores y directivos. “Me llevo bien y con el mayor respeto con todos los estudiantes, investigadores y compañeros del CICESE. Considero que soy una persona de servicio y que cada uno es mi jefe. En Conacyt así se estipulaba, incluso en el trato con los investigadores, a todos se les hablaba de usted”. Y ésta es una norma que Ivonne mantiene al pie de la letra, pues en la actualidad, a pesar del trato de años y de que algunos investigadores le han pedido que los tutee, Ivonne los sigue tratando de usted.
Contenta con el trabajo que realiza en el CICESE, aunque sería bienvenida la colaboración de otra persona en el Área de Becas y Convenios que es atendida exclusivamente por ella, Ivonne considera que su trabajo forma parte de toda una maquinaria donde cada polea, engrane, tornillo es importante porque asegura el buen funcionamiento del todo.
Con la camiseta del CICESE bien puesta, Ivonne desea permanecer en la institución hasta su jubilación dentro de aproximadamente diez años y seguir contribuyendo al engrandecimiento de ésta desde su propia trinchera de trabajo. “Soy una persona que me gusta ir un paso adelante. Cuando se presenta un problema o una carencia me gusta adelantarme y presentar a mi jefe el problema y la posible solución. La decisión final será de él”.
Mi hijo, mis perros y yo
Pero no todo es trabajo en la vida de Ivonne, amante de lo mexicano --cultura, arte, música, colores, sabores--; de las plantas y los animales, también gusta de practicar ejercicios aeróbicos, participar en los torneos deportivos del CICESE, practicar la danza folklórica con el grupo de la Casa de la Cultura de Ensenada –práctica en receso por cambios indeseables en la gestión de Catalán- y atender la casa donde conviven su mamá, su hermano, su hijo Jerónimo y sus perros: Enrique, un boxer de diez años, y Danka, una salchicha de nueve años.
“Como mamá debo dar todo el apoyo a mi hijo. Tiene 17 años, está terminando el segundo de prepa y está en el dilema de la elección de la carrera. Parece que se irá a biología porque le interesa la paleontología e incluso hacer un doctorado. Debo estar pendiente de él y atender a mis bebés [sus perros] con quienes incluso duermo. Ayer los cuatro estábamos en la cama viendo el fútbol; estábamos mi hijo, mis perros y yo”.
A punto de concluir esta agradable conversación, Ivonne me comenta de la construcción de su nueva casa; un proyecto que la entusiasma mucho ya que estará ubicada en una zona tranquila y la vivienda, mitad habitación mitad jardín, fue planeada con el confort que necesitan todos los miembros de la familia, especialmente su mamá que es una persona mayor, e incluso habrá espacio para sus tres hermanos que viven en la jungla asfaltada del Distrito Federal.
Aunque no me lo dice, intuyo que lamenta que este proyecto no se haya concretado para ser habitado por su padre, “un hombre maravilloso, un padre ejemplar”, quien hace un par de meses falleció “de cansancio” aunque preso de una terrible enfermedad, Alzheimer, que cegó su mente de recuerdos e identidad.
“Es una enfermedad terrible, lo más duro ocurrió en los últimos cinco años, no reconocía a su esposa, a sus hijos, no se ubicaba en el tiempo ni en el espacio. Todos éramos ajenos, extraños. Fue duro pero debimos aprender a tratarlo. Cuesta trabajo. Siempre esperas que tu padre sea una persona madura, centrada, que está para apoyarte. Era difícil ver a tu papá que hacía travesuras inimaginables: abrir la llave del gas, del agua, inundar la casa, romper los huevos…”
No fue fácil, pero Ivonne supo, como muchas otras mujeres, conducir la situación con la fortaleza de un roble; reír en vez de llorar; luchar en vez de declinar; cargar sobre sus hombros el peso de las pruebas que da la vida. “Pero no lo sientes, no te cansa, porque lo haces con cariño, con amor. Tuve un padre excelente, un ejemplo a seguir”.